viernes 20 de noviembre de 2009

Nuevas autoridades, Vieja Europa


Viernes, 20 de noviembre de 2009

Sin que ello implique ningún tipo de juicio personal sobre su nuevo presidente, se podría decir que el Consejo Europeo parió un ratón. El encuentro de los veintisiete jefes de gobierno del Viejo Continente había arrancado con todo el dramatismo de aquello cuyo desenlace se desconoce, haciendo subir la tensión, la expectativa y las apuestas. Sin embargo, horas después, la Europa conservadora eligió un conservador y la potencia económica dio otra señal de que se contenta con ser una enana en el juego de poder internacional.

La elección de Herman Van Rompuy vino a satisfacer en primer lugar dos demandas muy modestas: la de Angela Merkel de ver en el flamante sillón presidencial a un correligionario democristiano y la de Nicolas Sarkozy, de ver sentado allí a alguien que habla un francés fluido. Nadie que proyecte sombra sobre los líderes de Alemania y Francia. Nada mejor para apurar el consenso alrededor de esa opción que el fantasma de un Tony Blair reloaded que agitaban desde las islas británicas. Pero claro, ni los británicos podían irse con las manos vacías ni la Unión Europea podía apartarse del férreo pacto de punto fijo que le cede a la segunda minoría el segundo sillón que haya que llenar. Y si pocos conocían fuera del Benelux al hasta hoy primer ministro belga, pocos fuera de las oficinas de la UE en Bruselas o de los recintos del gobierno de la Isabel II en Whitehall habían oído hablar de la baronesa Catherine Ashton, flamante Alta Representante para la Política Extranjera y de Seguridad Común (PESC). Laborista y a más, mujer, bastó con que resolviera el problema de las cuotas para que el Partido del Socialismo Europeo la prefiriera a un fino y curtido Massimo D’Alema, que contaba con el apoyo de su país, pero estaba condenado por las reglas del juego.

Poco se conmoverá el mundo con esta decisión que salvaguarda la proyección internacional de aquellos países miembros de la UE que conservan alguna desde la posguerra y mucho tardará en reconocer a Van Rompuy y Ashton en las fotos de grupo del G-8 o del G-20. Tal vez no cabía esperar otra cosa como resultado del accidentado proceso que enterró la Constitución Europea y alumbró con trabajo el Tratado de Lisboa, que creó los cargos que se colmaron ayer. Tal vez sea determinista pensar que un espacio económico, geográfico y demográfico del tamaño de la Europa de los 27 puede jugar un rol en la definición de un orden mundial más multipolar y equilibrado.

Visto desde América latina, no se puede presumir que el dúo en la cima de Europa sepa mucho de la región ni de la potencialidad que tendría una asociación birregional. Desde la Argentina, una “señora PESC” del Reino Unido no augura a priori mejores oídos para la cuestión de la soberanía y la explotación de los recursos en el Atlántico Sur.

Bruselas está servida para los que odian las sorpresas.

* Cocoordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas (http://www.politicainternacional.net).

lunes 16 de noviembre de 2009

Más allá de las explicaciones Neustadt


Los distintos tonos de la izquierda

#950, noviembre-diciembre de 2009
Por Gabriel Puricelli

Empecemos por lo obvio: una región tan vasta como América Latina es inevitablemente diversa y sus sistemas políticos constituyen, cada uno, un mundo en sí mismo. Hay, sin embargo, fenómenos que la recorren al mismo tiempo y que tientan a más de un observador a verla como una entidad de pronto homogénea. Es cierto que la crisis de la deuda externa de inicios de los ’80 afectó desde México hasta la Tierra del Fuego. También es indiscutible que los años ’90 serán recordados como la década pérdida para el desarrollo latinoamericano. En ambos casos, se trató de la manifestación regional de una dinámica planetaria y no de sucesos originados exclusivamente en la casa de los americanos que hablamos español o portugués.

Ahora bien, no puede decirse lo mismo del actual predominio en la región de gobiernos nacionales orientados hacia la centroizquierda, empezando en el norte por El Salvador y terminando en América del Sur, donde hoy sólo el gobierno colombiano rechazaría esa etiqueta. Debería resultar obvio que las condiciones que llevan a los ex-guerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional a derrotar electoralmente a la derecha salvadoreña poco tienen que ver con la crisis que en 2002 resulta en la adopción por el Partido Justicialista de una orientación política opuesta a la que tuvo entre 1989 y 1999. También es claro que cuando el peruano Alan García se dice progresista no está diciendo lo mismo que cuando lo dice su vecino ecuatoriano Rafael Correa. A pesar de esa evidencia, se nos proponen a menudo simplificaciones que atribuyen este estado de cosas regional a una fantasmagórica “oleada”, que nos dejó estos gobiernos, que pueden (por lo tanto) irse así como llegaron, a merced de un fenómeno meteorológico u oceanográfico. Otra simplificación en boga, que propone insistentemente Jorge Castañeda, ex-canciller mexicano, y que han popularizado comentaristas como Andrés Oppenheimer (que ve esta realidad desde esa ciudad latinoamericana sui generis que es Miami) es la de que se trata de un momento en el que se pueden distinguir nítidamente “buenos” y “malos”.

Al descartar la caricatura, lo que encontramos es una serie de gobiernos que lo que tienen sin duda en común es que pagan los platos rotos de la década en que predominaron los principios del neoliberalismo. Con la posible excepción de Perú (que parece contentarse con la recuperada legalidad constitucional después de la tiranía fujimorista, adoptando la agenda económica que ésta tuvo), se podría decir que esos gobiernos actúan con cierto grado de radicalidad allí donde una gran crisis ha arrasado con el sistema político preexistente (Venezuela, Ecuador, Bolivia), mientras que otros llevan sus ímpetus reformistas hasta donde las relaciones de fuerza se lo permiten. Entre éstos, podemos citar a una Michelle Bachelet atada por la herencia constitucional pinochetista, a un Lula y a un Fernando Lugo que que no controlan sus parlamentos y a un Tabaré Vázquez que goza de gran fortaleza interna en un país que depende mucho del espacio que le den para desplegar sus fuerzas sus vecinos. Dos de los casos centroamericanos son demasiado recientes como para evaluar (El Salvador, con Mauricio Funes y Álvaro Colom en Guatemala), mientras que el tercero, el Daniel Ortega bis en Nicaragua, no está avanzando en la misma dirección que los sandinistas de la revolución, por lo que no cabe colocarlo en la columna de “centroizquierda”. Cristina Fernández y su predecesor en Argentina resultan un caso particular, ya que su agenda salpicada de políticas posneoliberales no es llevada a cabo (como en la mayoría de los otros casos) por un partido alternativo, sino por uno tradicional que decide adoptar una nueva agenda, como animal que cambia de piel.

Este es el panorama de la región que se encamina a decidir quiénes serán sus próximos gobernantes en casi todos los países en el período de dos años que inauguran con sus elecciones en 2009 Uruguay, Chile y Bolivia. Colores diversos en una paleta elegida por cada pueblo, será apasionante ver qué tonos de ésta predominarán a finales de 2011.

* Co-coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas (http://www.politicainternacional.net)

miércoles 11 de noviembre de 2009

Reforma política: comparar sin copiar



Miradas Al Sur
Domingo 11 de octubre de 2009
El riesgo de traspolar otras experiencias
Por Gabriel Puricelli

Como un ciclista que sabe que debe mantener una velocidad mínima para seguir andando, el gobierno de Cristina Fernández viene enviando una andanada de proyectos de ley al Congreso de la Nación que lo mantienen al frente de la iniciativa política y de la fijación de agenda. Igual que si estuviera montado en dos ruedas, la velocidad con que transitan es la preocupación fundamental, aunque esto conspire contra la calidad conceptual de alguna iniciativa. Más aún, esta última consideración pasa a segundo plano cuando la sorpresa con que se presentan las iniciativas hace tambalear a los adversarios políticos, que penan en mantener su propio equilibrio.

A diferencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, tema sobre el cual todos los partidos habían presentado decenas de proyectos de sorprendente similitud a lo largo de los últimos 25 años, la reforma política es una cuestión en la que una multitud de proyectos de ley reflejan énfasis de lo más diversos y nociones de reglas de juego a veces contrapuestas. El ejercicio de encontrar mínimos comunes es, por lo tanto y si cabe, mucho más dificultoso. A ello se suma el hecho de que no se trata ya de ponerle un marco general al ejercicio de la libertad de expresión e información a través de los medios, sino de definir las reglas de la competencia democrática por el poder. Ni más ni menos que definir qué tipo de juego se va a jugar, en un sentido mucho más fundamental que el de decidir si la pelota va a ser redonda u ovalada: se trata de reformar aquello que define el modo en que los ciudadanos nos dotamos de un gobierno.

El proyecto del Ejecutivo hace una selección azarosa de puntos suscitados en proyectos de ley de parlamentarios de todos los partidos y (como muchos de éstos) invoca la comparación con legislaciones o tradiciones extranjeras. Al hacerlo, corre tanto riesgos (la transpolación, el injerto), como busca el provecho (lecciones aprendidas, soluciones a problemas comunes) que van asociados a este ejercicio.

Si distinguimos entre cuestiones que son comunes a todas las democracias contemporáneas y aquellas que son intrínsecas a una cultura política o propias de una coyuntura particular, vamos a encontrar que, respecto de las primeras, la legislación comparada nos va a sugerir soluciones aplicables; respecto de las segundas, tal vez nos diga cosas poco concluyentes.

Las cuestiones del financiamiento de los partidos y del acceso de los que compiten por el poder a los medios audiovisuales son problemas del último cuarto de siglo que se presentan de manera similar en todas las democracias. Respecto del primero de ellos, hay ejemplos de fracasos clamorosos que permiten que la democracia degenere en plutocracia (los EE.UU.) y ejemplos razonablemente exitosos como los de México y Chile, que el proyecto oficialista cita. Respecto del segundo, los EE.UU. vuelven a ser el pináculo de la desigualdad, mientras que hay buenas legislaciones a emular en nuestra región (Brasil y México) y en Europa (España, Francia y Gran Bretaña, entre las que menciona el gobierno; la ley par condicio de Italia, también a considerar).

Con igual seguridad, se puede decir que la alusión a los EE.UU. y a Uruguay para justificar la propuesta de internas abiertas, simultáneas y obligatorias, pasa por alto la absoluta disparidad de culturas políticas entre esos dos países y lo difícil que resulta encontrar analogías entre ninguna de ambas y la argentina. Más aún, si hay un aspecto que acomuna esas dos culturas políticas, es su estabilidad, sinónimo de perpetua continuidad en el país del norte y de lentitud y solidez de los cambios en la Banda Oriental. Pocos atributos están tan lejos de la fluidez que de la situación argentina. Sin que ello invalide per se la pertinencia del sistema, hay que subrayar que éste y otros aspectos de la propuesta (en particular, el endurecimiento de los requisitos para el reconocimiento de los partidos) demuestran los límites del enfoque comparado y muestran la hilacha de cierto cálculo de corto plazo que ignora las placas tectónicas en movimiento en la profundidad de la Argentina política. Sin acordar el perfil del sistema deseado para la Argentina, las comparaciones pueden terminar siendo un ornamento.

lunes 9 de noviembre de 2009

Obrigado, thank you, pero sobre todo, ¡gracias hondureños!


El Subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado Tom Shannon dio el último toque de horno a una restitución que nunca hubiera ocurrido sin la presión inédita que ejerció un Brasil decididísimo y (no lo olvidemos, contagiados de amnesia periodística) la movilización del pueblo hondureño.

Mel Zelaya vuelve, tal vez sólo para cumplir un rol ceremonial hasta el final de su mandato en enero del año que viene. Sin embargo, ello no debe dejarnos con gusto a poco: fue derrotado un golpe, quedó establecida la autoridad hemisférica de un poder que lentamente empieza a equilibrar el predominio estadounidense en la región y la OEA conducida por Panzer Insulza, la UNASUR, el MERCOSUR, el Grupo de Rio y todas las instancias multilaterales conducidas por latinoamericanos impusieron condiciones en las que los EE.UU. tuvieron que jugar un rol ineludiblemente benévolo.

El movimiento popular hondureño, incipiente al inicio de esta crisis, puede haber tenido el bautismo de fuego que lo ayude a dar un salto de calidad y hasta la próxima salida de escena de Zelaya puede terminar siendo una bendición disfrazada que decida el futuro de la construcción de un poder popular.

Era cierto, Morazán vigilaba.

lunes 26 de octubre de 2009

Corazones aprontados, para dentro de un mes



Frente Amplio: la fuerza predominante

Página/12
Lunes, 26 de octubre de 2009

por Gabriel Puricelli *

Una mirada fugaz indicaba que la elección en la Banda Oriental sólo debía develar la incógnita de si había o no segunda vuelta. Sin embargo, desde una perspectiva más histórica, el voto de la ciudadanía uruguaya dio varias respuestas más. La primera, que la elección de Tabaré Vázquez en 2004 no había sido el resultado simplemente ni de una oleada regional en América Latina, ni del rechazo episódico de sus compatriotas a uno más de los gobiernos anodinos de los partidos tradicionales: la amplísima victoria de Pepe Mujica viene a indicar que el Frente Amplio ya no es definitivamente más el tercero en discordia de la política uruguaya, sino el partido predominante, una fuerza natural de gobierno que no puede ser derrotada sino por una coalición que una a toda la oposición

La segunda, que después de un gobierno que puso en práctica buena parte de la plataforma con que fue electo y cuyo presidente es alabado por dos tercios de la opinión pública, no han aparecido las condiciones para la emergencia de un "antifrenteamplismo". A pesar del uso y abuso del macartismo (anticomunista y antitupamaro) por parte de Luis Lacalle, los opositores al Frente Amplio no lo rechazan tan intensamente como para elegir cualquier alternativa. Por el contrario, la sorprendente elección del Partido Colorado condenó las chances del Cuqui, que logró la proeza de hacer que los blancos obtuvieran peores resultados que en su derrota anterior. Es decir, el electorado opositor optó por manifestar con el voto su pertenencia política, antes que votar para desembarazarse de un gobierno que no le resulta tan antipático ni inaceptable.

Una tercera, es que la unidad de las izquierdas es capaz de superar desgajamientos sin siquiera salir rasguñada. El Frente Amplio logró recuperar al Partido Demócrata Cristiano, que había perdido a principios de la dictadura, al finalizar ésta; logró consolidar su crecimiento en 1989, a pesar de la dramática ruptura encabezada por el Senador Hugo Batalla; y ni siquiera se estremeció al perder el año pasado a los sectores que ayer votaron por Asamblea Popular junto a algo así como el cinco por mil de los empadronados.

Podríamos agregar también que la intensidad del apoyo del pueblo frenteamplista a sus candidatos no se vio afectada por la distancia que medió entre la vieja retórica revolucionaria y el metódico reformismo que es la marca distintiva del gobierno de Tabaré. Tal vez haya que atribuir esto a la elección de un candidato como Mujica, quien (sin caer en toda la campaña en excesos retóricos que lo llevaran a prometer de más) evoca esa mística de la transformación estructural de la sociedad, aunque se cuide de atizarla. Un indicador de la intensidad de esa adhesión (que se suma al hecho de que el Frente Amplio no parece haber perdido un solo voto) es la renovada movilización de los residentes en el exterior para ejercer su derecho. En este caso, sin contar con los apoyos logísticos que se le facilitaron en 2004 y a pesar de las vallas que se les pusieron (a los orientales, más que a cualquier contaminación ambiental) en el puente Puerto Unzué-Fray Bentos.

El Frente Amplio, ajeno como es a cualquier pretensión de dar lecciones y más allá de cualquier intento de copia, ha demostrado el potencial que encierra la unidad de las izquierdas cuando es capaz de darle marco institucional estable al procesamiento de sus diferencias y la viabilidad de impulsar una agenda consistente de reformas en un vector de avanzada, cuando esa agenda se decide, se discute y se comparte en la interacción de un gobierno democrático y su base de sustentación.

* Co-coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas (http://www.politicainternacional.net/)


viernes 23 de octubre de 2009

¡Vamo' arriba!



¿Qué más decir? Hermanos orientales, ¡a ganarle a la derecha en primera! Por Seregni, por Zelmar, por Sendic, por ustedes, por nosotros.

lunes 12 de octubre de 2009

Perspectivas de una cierta izquierda



Miradas Al Sur
Domingo 11 de octubre de 2009
La maratón del proyecto emancipador
Por Gabriel Puricelli
Sociólogo (UBA)

Las elecciones de junio ofrecieron evidencia de que las posibilidades
de impulsar una agenda política de izquierda, democrática y popular no
están limitadas, como han venido postulando algunos intelectuales, al
éxito electoral del Frente para la Victoria.

Ello era evidente desde antes de las elecciones, si se miraban las
realidades políticas de las provincias, donde es imposible encontrar
gobiernos que compartan esa franquicia y que tengan una agenda de
gobierno que se pueda ubicar en ese cuadrante.

Sin embargo, a nivel nacional, después del naufragio del Frepaso y del
giro a la derecha del ARI- /Coalición Cívica, los resultados
electorales de las alternativas a la izquierda de los partidos
tradicionales eran demasiado modestos y justificaban la resignación de
algunos, que sólo veían eficaz la asociación con candidaturas
taquilleras, dejando en segundo plano la consistencia programática.

Aquellos que han buscado este tipo de socios se enfrentan hoy al fin
del ciclo kirchnerista dentro del PJ y a la total ausencia de reglas
para decidir la orientación del Acuerdo Cívico y Social, lo que
desperfila a nivel nacional al PS y al GEN. Las muestras de que hay
vida fuera de la órbita de los partidos tradicionales no vienen sólo
de los buenos resultados de Proyecto Sur en Capital, Río Negro y Santa
Fe, del Nuevo Encuentro de Sabbatella y De Gennaro en la provincia de
Buenos Aires y de la Unión de los Neuquinos, sino también de la
solvencia que ha demostrado el PS de Binner en hegemonizar una alianza
variopinta en su provincia.

Más significativamente aún, vienen de un análisis desapasionado de la curva de evolución que tuvo el Frepaso entre 1991 y 1997, que demuestra nítidamente la disponibilidad de la ciudadanía a decidir una opción sin apegarse a identidades políticas que están en declive independientemente de cuánto se bata el parche en su nombre y de cuánto provecho (decreciente) se pueda sacar todavía de ellas.

El actual gobierno justicialista no sólo ha puesto en práctica algunas
políticas de izquierda, sino que ha elegido hacer eje discursivo en
éstas. Así, a pesar de la ausencia de políticas consistentes de
redistribución del ingreso (que sí se ha producido por goteo) o de
universalización de las políticas sociales, de la opacidad de los
subsidios a grupos concentrados y de tantos otros aspectos que no es
legítimo asociar con una visión de izquierda, las gestiones que se han
sucedido desde 2003 están indiscutiblemente impresas con ese sello no
sólo en las cabezas de quienes desde dentro de las mismas han empujado
en ese sentido, sino también en las de gran parte del electorado
independiente (que con sus oscilaciones decide los ciclos políticos) y
del electorado de derecha. Ello plantea un desafío enorme para quien
pretenda impulsar una agenda de transformación social después de que
el PJ haya cambiado nuevamente de piel, no sólo en términos
electorales, sino por el esfuerzo que va a requerir, en un contexto de
polarización discursiva, evitar que un eventual giro a la derecha
arrase con el consenso democrático sobre los derechos humanos o sobre
la necesidad de un Estado presente.

En el balance de los años de la democracia, se puede razonablemente
decir que las chances de éxito de una izquierda democrática y popular
se cifran en la paciencia, la consistencia programática, la
independencia organizativa y la vocación de gobierno.

La paciencia flaqueó cuando el Partido Intransigente y el Frepaso
optaron por cortar camino hacia el gobierno, en lugar de persistir en
la vocación de construir fuerza alternativa. El PI estaba lejos de su
objetivo original de romper el bipartidismo, pero el Frepaso estaba
muy cerca de reemplazar a la UCR como polo y de forzar una
reconfiguración perdurable del sistema político.

En este último caso, se sacrificó además la consistencia programática,
en aras del consenso de la convertibilidad.

En el escenario por delante, los otros dos atributos que sugerimos
indispensables deberían estar en primer plano. La independencia
organizativa debe expresar la convicción de que hay un proyecto
emancipador trascendente cuyo despliegue requiere tiempo y cuya
persecución no puede depender aleatoriamente de las variaciones del
tornasol ideológico de alguno de los partidos tradicionales. La falta
de un concepto de partido (que puede adoptar la forma de tal o de una
federación estable) ha facilitado la cooptación individual y una
proliferación de funcionarios progresistas en administraciones que se
han aprovisionado así de todas las "frutillas del postre" que han
deseado.

La vocación de gobierno implica la predisposición a buscar alianzas
sin prejuicios, siempre que las mismas no pongan en peligro la
existencia de la organización propia y que ayuden a reforzar la
consistencia programática, permitiendo poner en práctica tantos
elementos de ese programa como lo admitan las relaciones de fuerza y
criticar honestamente a los socios de que se trate por las
limitaciones que muestren.

Se requieren corredores de fondo, sin duda. ¿Los habrá?

viernes 25 de septiembre de 2009

¡Que se vayan todos!, de Pittsburgh


Jueves 23 de septiembre de 2009, en las calles de la segunda ciudad de Pennsylvania...

miércoles 23 de septiembre de 2009

Mel y la apuesta osada de Lula


Página/12

Miércoles, 23 de septiembre de 2009

por Gabriel Puricelli*

La sorpresiva llegada del Presidente Manuel Zelaya a Tegucigalpa fue la respuesta a quienes se preguntaban qué más se podía hacer para poner fin a la suspensión forzada del Estado de Derecho en Honduras, después de que el usurpador Roberto Micheletti y quienes lo apoyan se mantuvieran impertérritos frente al despliegue de todas las formas imaginables de acción diplomática para hacerlos desistir. La llegada subrepticia del líder constitucional a la capital de su país vino a poner en ridículo a las fuerzas militares y de seguridad, incapaces de impedirle el tránsito al hombre más buscado por el régimen. Queda así erosionado uno de los últimos, a la vez que indispensable, atributos de poder del gobierno de facto, cual es la capacidad de demostrar control efectivo del territorio.

Cuando el Secretario General de la Organización de Estados Americanos José Miguel Insulza dijo sensatamente que no se podía “volver a la diplomacia de as cañoneras”, pocos imaginaban qué otra iniciativa había a mano para terminar de derrumbar por medios pacíficos la fantochada golpista. Por cierto, si hay una definición de “paria”, ella tiene en Micheletti el ejemplo máximo: ni Saddam Hussein, ni Corea del Norte, ni tal vez el régimen genocida sudanés han sufrido un bloqueo tan total del acceso a ayuda, de las relaciones exteriores, del reconocimiento diplomático mismo, como el que hace frente a los golpistas hondureños. Y sin embargo, han porfiado por largas semanas ya, esperando que unas elecciones realizadas en condiciones inconstitucionales le restituyan la indemnidad. Pues bien, Zelaya saludando desde el balcón de la embajada brasileña ha sido el sacudón más violento que han recibido, en un momento en que la unanimidad internacional en el repudio corría el riesgo del desánimo que siempre provoca la ausencia de resultados.

Los EE.UU. habían subido hace sólo días la apuesta antigolpista que (con hesitaciones en las que se leen pugnas intraburocráticas y la inercia de la Guerra Fría) viene haciendo el Presidente Barack Obama, al suspenderle sus visas a los personeros del régimen. Pero nada se compara a la audacia que ha demostrado un Brasil que, aun totalmente comprometido desde el principio en la condena al golpe, parecía estar esperando con impaciencia que los propios EE.UU. actuaran decisivamente dentro de lo que Brasilia indicaba respetar como área de influencia exclusiva de la superpotencia.

Pues bien (y este es un partido bien interesante que parece estar jugándose ahora), la diplomacia de Itamaraty ha dejado ver ante los ojos azorados del mundo que su país está dispuesto a dar muestras de mayoría de edad geopolítica en cualquier rincón de América Latina y el Caribe donde una demostración de poder pueda provocar efectos, en principio, benévolos. Una clave de lectura de lo que sucede en estas dramáticas e intensísimas horas en Tegucigalpa puede parangonar el hospedaje ofrecido a Zelaya a la presencia sudamericana en la misión de la ONU en Haití. La jugada brasileña, en la que ya están públicamente involucrados el canciller Celso Amorim y el propio Presidente Lula, y para la cual están utilizando la caja de resonancia de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, debe ser vista a la luz de la inquietud que provoca en Brasilia el redespliegue de la IV Flota de los EE.UU. en el Atlántico Sur y la presencia de ese país en bases militares colombianas. Convencidos de que esos movimientos están destinados a equilibrar su fuerza como poder emergente, los brasileños no dejarán pasar oportunidad de proyectarse, reafirmándola.

Las condiciones para un vuelco de la situación en Tegucigalpa están dadas. Y, aunque cooperen en este caso para el fin común de devolverle la democracia al pueblo hondureño, los términos de la competencia hemisférica entre Washington y Brasilia, también lo están.

* Co-coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas (http://www.politicainternacional.net/)

martes 15 de septiembre de 2009

15 al 18 de setiembre 2009: Elecciones de GRADUADOS - Fac. Ciencias Sociales

PROPUESTA PROGRAMATICA

Facultad de Ciencias Sociales
Elecciones Claustro de Graduados
Consejo Directivo

PROPUESTA PROGRAMATICA 2010-2012 - LISTA Nº 10 Construyendo Sociales

La Lista Nº 10 Construyendo Sociales para el claustro de graduados se plantea fortalecer y consolidar las líneas de acción institucional iniciadas por la gestión de la nuestra Facultad de Ciencias Sociales desde el año 2002 y asumir los desafíos que consideramos pendientes para la próxima etapa.

En estas elecciones hacemos explícito nuestro apoyo al espacio que encabeza el Prof. Federico Schuster y que promueve las candidaturas de Sergio Caletti y Adriana Clemente como decano y vicedecana respectivamente para el próximo período de gobierno.

La Universidad de Buenos Aires ha atravesado, y se encuentra aún, en una de sus más profundas crisis. Esta crisis puede ser definida como una lenta agonía. Una agonía que se expresa en sus condiciones materiales, edilicias y presupuestarias pero también una agonía en su producción intelectual, en sus debates políticos y en su vinculación con el medio social. La Facultad de Ciencias Sociales no es ajena a esta situación.

La Asamblea Universitaria dio un marco institucional a esta crisis, y al debate que esta merece, pero aún no se ha avanzado en los profundos cambios y transformaciones que requiere la UBA a partir de un Nuevo Estatuto Universitario.

Sin embargo nuestra facultad – la más joven de la UBA - comenzó hace ocho años un lento y gradual proceso de transformación caracterizados por la búsqueda de mayor institucionalidad en sus espacios de gobierno, democratización de los claustros y vinculación con la sociedad. Con el mismo sentido participamos de los debates en las comisiones acerca de la Reforma del Estatuto de la Universidad de Buenos Aires que se encuentra hoy estancado y representa una deuda pendiente para toda la comunidad universitaria.

A su vez, el balance de este proceso nos permite evaluar logros y dificultades en las distintas áreas de gestión pero con una dirección definida que puede ser, compartida o no, reconocida por el conjunto de la comunidad académica.

Uno de nuestros objetivos como mayoría de graduados que participa en la gestión de la Facultad ha sido y seguirá siendo ampliar los espacios de participación democrática de la comunidad académica a través de convocatorias formales e institucionales. En ese sentido, las reuniones Interjuntas se constituyeron en un importante ámbito de debate y de búsqueda de consensos. La integración de nuestras Juntas de Carreras, de modo tripartito igualitario –siendo el único espacio institucional que le otorga ciudadanía a los auxiliares docentes y también a los profesores interinos, dota a los consensos así logrados de una legitimidad mucho más extendida.

Propulsamos el avance en torno del ansiado Edificio Único para Sociales que es un hecho a terminar de concretarse a lo largo de 2010/2012. La ejecución de la segunda etapa de la obra y el diseño de la tercera encaminan a la Facultad a unificar a sus carreras en un mismo y único edificio. No sin dificultades acompañamos el traslado de la Carrera de Trabajo Social, de maestrías y doctorados. Esperamos aportar en el traslado de la facultad toda.

Por otra parte, acompañamos las modificaciones necesarias para reconocer la legitimidad de los docentes auxiliares que han sustentado el crecimiento de la Facultad durante 15 años sin poder concursar. En 2003 se establecieron dichas modificaciones al reglamento de Concursos de Auxiliares Docentes a partir de las cuales nuestras Carreras iniciaron el proceso de regularización de los cargos, existiendo a la fecha más de cuatrocientos cincuenta auxiliares concursados, varias cátedras en la etapa de sustanciación y un nuevo llamado aprobado por el Consejo Directivo con el que cuatro de las cinco carreras culminarían con las materias obligatorias.

Este proceso ha implicado una gran transformación hacia dentro de la Facultad y una fuerte defensa de los derechos de los trabajadores docentes, dado que la sustanciación de esta regularización permite garantizar la estabilidad
.
El mecanismo llevado adelante constituyó una de las más claras reparaciones y reivindicaciones del trabajo llevado a cabo por los Auxiliares que a lo largo de los años no pudieron concursar. Así, el proceso de regularización de los auxiliares docentes de cada una de las Carreras de la Facultad se encamina hacia su consolidación. El desarrollo del Programa de rentas para docentes ad honorem ha permitido reparar, del mismo modo, una situación de injusticia y desigualdad al interior de cátedras de las distintas carreras y favorece la regularización de estos cargos a través de concursos.

Asimismo, como parte de la mayoría de graduados en el Consejo Directivo, promovimos el desarancelamiento de los postgrados. La gratuidad de las Maestrías para todos los graduados de la Facultad de Ciencias Sociales (así como para sus docentes y no docentes) es hoy una realidad. Este logro es un punto de llegada de un proceso que tuvo como beneficiarios previos a los docentes con dedicación simple y ad honorem y que hoy se extiende a la totalidad de los graduados.

Desde el comienzo de la gestión sostuvimos que la gratuidad del postgrado era un derecho a conquistar de modo paulatino, avanzando a través de las dificultades presupuestarias que tiene la Facultad y la escasez de recursos para el grado. Por ello, este desarancelamiento se acompaña de una herramienta que facilita la colaboración de los docentes y graduados con la Facultad. Es decir, un modo de trabajar en conjunto para que el esfuerzo institucional por la gratuidad se acompañe con la colaboración en áreas de política académica o de extensión: el Programa de Postgrado e Intercambio (PPI). Este avance ha sido un logro que, en el marco de los ajustes que se vienen aplicando sobre la Universidad, muestra al resto de la comunidad académica que el desarancelamiento no sólo es justo sino también posible.

El crecimiento de los proyectos de investigación acreditados en la facultad y en la UBA han ampliado las oportunidades para equipos y cátedras que se incorporan desde las distintas carreras de la facultad. El programa de reconocimiento institucional de investigaciones de la facultad favoreció la promoción de nuevos equipos y la revalorización de las investigaciones de cátedra. El crecimiento de proyectos Ubacyt radicados en la facultad constituye un indicador claro del posicionamiento que ha logrado nuestra facultad en este campo. Para ello también se ha generalizado la difusión de las ofertas de becas y convocatorias, a través del envío de información y reuniones de asesoramiento para la presentación de docentes e investigadores de la facultad. También se han generado distintos dispositivos para la transferencia de los conocimientos generados al interior de la facultad. En este marco, se realizó una primera Jornada de Intercambio entre equipos de investigación y extensión. Queda el desafío de ampliar los espacios de transferencia hacia otros sectores sociales con mayores niveles de institucionalidad que los realizados hasta ahora.

Desde el área de extensión universitaria se profundizó la vinculación de la facultad con organizaciones y movimientos sociales. El Programa de Capacitación y Fortalecimiento para Organizaciones Sociales y Comunitarias representó un espacio de trabajo y aprendizaje con alto impacto en la comunidad académica y en los grupos participantes. Los acuerdos institucionales celebrados a través de convenios con instituciones públicas y privadas permitieron llevar adelante acuerdos para prácticas preprofesionales, pasantías, capacitación y asistencia técnica que han permitido ampliar las fronteras de la facultad. Se logró ampliar la oferta en los servicios de empleo y formación profesional para graduados de la facultad. Se realizaron jornadas de inserción laboral, consultorías individuales de orientación y cursos de formación profesional.

Estos son algunos de los desafíos que nos quedan por delante. La voluntad política de encararlos es nuestra principal motivación para convocar a la participación política del claustro de graduados y auxiliares de la facultad.


Principales líneas de acción a futuro:

Fortalecer la participación política de las carreras en los asuntos académicos a través instancias democráticas y con funcionamiento permanente. Consolidar las reuniones interjuntas como espacio de debate e intercambio político entre las carreras.

Elaborar y aprobar una estructura de cátedra y régimen de optativas para las cinco carreras de la facultad.

Acompañar el proceso de reforma de planes de estudio iniciado en las carreras de la facultad favoreciendo los espacios de integración entre las mismas.

Armonizar criterios en relación a prácticas pre profesionales y trabajos finales de grado para las cinco carreras.

Jerarquizar los cargos de gestión y administrativos para las carreras.

Continuar con los actuales criterios para el llamado a nuevos concurso de cargos de auxiliares docentes y renovaciones profundizando el rumbo planteado desde hace 8 años.

Crear un fondo de financiamiento propio para proyectos de investigación y extensión acreditados en la facultad.

Favorecer los subsidios de viajes tanto para profesores como para auxiliares docentes.

Impulsar una política de publicaciones para la producción en investigación de las cinco carreras e la facultad.

Realizar el seguimiento hasta su finalización del plan de obras del Edificio Unico.

Coordinar una mesa de concertación con actores políticos y gremiales para las condiciones de seguridad e higiene de las actuales sedes de la facultad.

Impulsar una amplia oferta de cursos de formación de postgrado para la intervención social, la investigación y la formación docente.

Retomar el Programa de Postgrado e Intercambio para favorecer la articulación con acciones de transferencia y extensión.

Articular grado y postgrado a través de la tutoría de tesinas y trabajos finales de grado.

Retomar el funcionamiento del Consejo Social integrado por organizaciones y movimientos sociales.

Ampliar la oferta de cursos extracurriculares abiertos a la comunidad.

Generar una oferta sistemática de servicios de transferencia orientada prioritariamente al Estado en sus distintos niveles.

Crear un área de bienestar estudiantil que contemple prestaciones sociales, sanitarias y de ayuda económica para estudiantes de grado.

Elaborar un presupuesto anual participativo para la definición de metas prioritarias con los actores de la comunidad académica.

Consejo Directivo
LISTA 10 - CONSTRUYENDO SOCIALES

GRADUADOS
TITULARES
1º Gustavo Bulla
2º Brancoli, Javier
3º Canade, Enzo
4º Puricelli, Gabriel

SUPLENTES
1º Esteban De Gori
2º Pablo Hernandez
3º Damián Paikin
4º María Luz Bruno

LISTA 10 - HECHO Y POR HACER

PROFESORES
TITULARES

1º Federico Schuster
2º Héctor Angélico
3º Adriana Clemente
4º Loreti Damián
5º Archenti Nélida
6º Ansaldi Waldo
7º Dri Rubén
8º Fernández Arturo

SUPLENTES

1º Kaufman Alejandro
2º Lacarrieu Mónica
3º Pompa Roberto
4º Castillo Marín Luis
5º Moreno Oscar
6º Toer Mario
7º Eroles Ccarlos
8º Vega Viviana

jueves 27 de agosto de 2009

Que la maldad muera con ella

Nos permitimos un deseo ingenuo, ahora que la naturaleza se encargó de una de las voceras más encarnizadas y furibundas de la cacería humana desatada por la Triple A y la dictadura. El house organ de la (¿ex?) oligarquía la recuerda recoleta y brevemente en el anticipo que leerán más abajo. No la vamos a extrañar. Siempre nos vamos a acordar de lo que hizo y de lo que ayudó a hacer. Ella, que decía creer en el cielo y en el infierno, seguramente estará sorprendida del calor que hace en el lugar al que llegó anoche.


Dirigió el diario La Nueva Provincia
Falleció anoche Diana Julio de Massot
Miércoles 26 de agosto de 2009

Anoche, al cierre de esta edición, se conoció la muerte en esta ciudad de la señora Diana Julio de Massot, directora honoraria de La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, diario que fundó su abuelo, Enrique Julio, en 1898, y que ella condujo como directora desde 1956.

De fuerte personalidad, Diana Julio tuvo una trayectoria importante en la vida nacional. En 1959 integró la comitiva que acompañó al presidente Arturo Frondizi a EE. UU. Participó en 1962 en la fundación de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), donde tuvo decidida actuación en la Comisión de Libertad de Prensa. También ocupó cargos directivos en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Bajo su conducción, el diario debió soportar sin doblegarse duros embates e incluso ataques armados. Tuvo valiosos premios, como el Maria Moors Cabot, de la Universidad de Columbia.

En 1995 estuvo al filo de la muerte por un accidente automovilístico. Ultimamente padecía un cáncer. Hoy, a las 14.30, se oficiará una misa en el cementerio Jardín de Paz, en Pilar. Sus restos serán cremados para ser trasladados luego al cementerio de Bahía Blanca. LA NACION publicará mañana la correspondiente nota necrológica.

lunes 3 de agosto de 2009

Los cuatro increíbles


Miradas al Sur
Domingo 3 de agosto de 2009
Los cuatro y la foto incombustible
por Gabriel Puricelli

La elocuencia de las imágenes es un lugar muy comúnmente visitado. Su valor diferencial respecto de la palabra, su capacidad de condensar significados, de decirle a aquel que mira mucho más de lo que una larga argumentación lograría transmitir es una idea que aprendemos a aceptar desde que nacemos. Las miradas que se pueden echar a una foto son tan diversas, que pocas personas públicas se atreven a improvisar respecto de qué foto se dejan sacar, ni desperdician la oportunidad de salir en una que los vaya a favorecer. La foto no siempre es justa con quien la protagoniza y no siempre es éste consciente de estar siendo seguido por un lente, ni de que una cámara se apresta a capturar ese gesto, ese rictus, ese ademán que tendrá un derecho a la inmortalidad del que los humanos no gozamos. La falta de cautela, la vigilancia de los otros, el voyeurismo ocasional son a veces los únicos y azarosos conductos hacia la posibilidad de sobrevivirnos que existen. Nos acechan para desfavorecernos, tanto como están a mano para que podamos dejar alguna huella detrás. Dan lugar a la manifestación de la banalidad o ponen en evidencia pensamientos y los transforman de pronto en legibles. La experiencia del turista administrada por los guías se puede entonces fraccionar en Kodak moments y la acción del personaje objeto del marketing de campaña pública puede ser vista en parte como una sucesión de photo opportunities.

En muchos casos, la improvisación, el genio inasible que dispara el obturador en el momento exacto en que una escena está más cargada de significado, está sin saberlo al servicio de una estrategia que no es en nada improvisada.

Algo de esto nos cuenta el elocuente retrato de los líderes de las patronales agropecuarias que tanto circuló en medios gráficos y electrónicos de esta semana. Nada le resta al mérito del inspirado reportero gráfico que la obtuvo, el hecho de que se trata de una imagen cuya carga de significado es totalmente intencional. Retrata una unidad entre agremiaciones de propietarios que la historia sugería que no podría durar lo que ha durado, a pesar de los intereses dispares que cada una de las siglas defendieron a lo largo del buen siglo de historia que tienen algunas de ellas detrás. Destaca unos pechos henchidos que siguen alzando estentóreos un reclamo corporativo que no varía con los cambios que ha tenido en el pasado año y medio la situación económica del país y del mundo. Muestra a cuatro jefes siguiendo al unísono una partitura que escanden afinados, en un momento en que varios de los sectores que fueron unidos a las elecciones se ahogan en una cacofonía de voces disonantes. Refleja la confianza de quienes se han convencido de que la mayoría de los votos que el 28 de junio se opusieron a las listas patrocinadas por el gobierno han pasado a engrosar sus propiedades.

En cada rostro se puede escrutar un pensamiento íntimo distinto. La felicidad de un Hugo Biolcati que siente que no sólo es dueño de casa, sino que se solaza en saber que la suya es ahora una en la que se sienten a gusto algunos enemigos de antes. El orgullo de un Mario Llambías que sabe que el espíritu de clase ahora se puede llevar en público con desparpajo. El desafío de un Eduardo Buzzi que saca pecho ratificando su decisión de mantenerse en compañía de viejos enemigos para enfrentar a uno nuevo. La lucha íntima en un Carlos Garetto que trata de no desentonar con el gesto fiero de sus colegas, pero decidido a mantener el perfil más bajo de todo el cuarteto.

En este mundo de la revolución digital, el difundido uso de ese soporte hace imposible borrar la huella que la fotografía registra. Por el contrario, esa huella se multiplica y se proyecta en miles de retinas, pero -sobre todo- queda grabada en miles de discos rígidos. Alguno que está en esa foto y no debería, haría bien en percatarse de que ya no está disponible la estrategia que, en el mundo analógico, hacía borrón y cuenta nueva con un sencillo e imperativo "¡quemá esa foto!"



miércoles 29 de julio de 2009

Macri: sexo grupal con implicados en la causa AMIA


Alberto "yo-no-fui" Kanoore Edul

“El gobierno de Macri sigue haciendo negocios con implicados en la causa AMIA

Así lo aseguró el legislador electo por Buenos Aires Para Todos en Proyecto Sur Rafael Gentili al referirse a la compra, por parte del Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad Guillermo Montenegro, de uniformes para dependencias a su cargo, a la firma KANOORE EDUL ALBERTO el pasado 28 de noviembre de 2008.

Casualmente – agrega Gentili - el titular de la firma es el principal sospechoso de la “Pista Siria” del caso AMIA, y el hombre al cual el cuestionado comisario Jorge “Fino” Palacios, llamó en dos oportunidades -el 1º de agosto de 1994- para advertirle que él mismo estaba por allanarlo”.

En estos días en que la inseguridad vuelve a estar en debate, “es necesario poner sobre la mesa que sin romper los vínculos entre la política, la policía y el delito organizado, todos seguiremos sufriendo la inseguridad”, expresó el legislador electo y finalizó: “Macri y Montenegro pretenden construir su “nueva Policía” pactando y negociando con las mafias; sin dudas, Palacios debe ser relevado del cargo y Montenegro deberá brindar explicaciones convincentes y fundadas sobre esta contratación y su vinculación con estos nefastos personajes”.


Más información:

El 28 de noviembre de 2008, el Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad GuillermoMontenegro, firmó la Resolución MJySGC 1033/08 que autoriza la compra de uniformes para dependencias a su cargo, por la suma de $417.754,95, a la firma KANOORE EDUL ALBERTO.

Alberto Jacinto Kannore Edul es un comerciante argentino de origen sirio, cuyo padre –Alberto Edul- es de Yabrud, el mismo pueblo de las familias Menem, Yoma y de Al Kassar.

En su depósito, en el barrio porteño de San Cristóbal, se habrían guardado -según las pesquisas interrumpidas-, materiales usados para el atentado del 18 de julio de 1994. Además, Kanoore Edul nunca pudo explicar las llamadas realizadas desde su teléfono al de Carlos Telleldín, ocho días antes de la masacre de la AMIA ni por qué el volquete colocado en el frente de la mutual había pasado antes por su domicilio comercial.

Según la acusación del juez Lijo, el abandono de la investigación de dicha pista se habría producido a partir de la visita de Alberto Edul a la Casa Rosada, días después del atentado.

Es oportuno recordar que el nuevo jefe de la policía porteña Jorge “Fino” Palaciosestuvo a cargo de la Unidad Antiterrorista, responsable de investigar el atentado. Además, Palacios fue echado de la Policía Federal luego de haberse comprobado su relación con el reducidor de autos Jorge Sagorsky, acusado de haber participado en el secuestro y asesinato de Axel Blumberg.

Palacios es hombre de “confianza personal” de Macri y Montenegro, según ellos mismos han dicho. Los hechos indican que la confianza no es sólo ideológica (Palacios ha escrito libros reivindicando el terrorismo de estado); Palacios garantiza el pacto de Macri con la corporación de la Policía Federal y según parece habilita también negocios non santos, que poco tienen que ver con la seguridad de los y las porteños/as.

La construcción de un sistema de Seguridad Pública implica, entre otras cosas, un compromiso gubernamental para renovar las vetustas estructuras policiales, dotando a las policías de una conducción civil conformada por funcionarios expertos que las modernicen y transparenten.





viernes 24 de julio de 2009

Macri: ¡sacá al encubridor del atentado contra la AMIA!






miércoles 15 de julio de 2009

¿La enésima es la vencida?



"Miradas al Sur"
12 de julio de 2009
Reforma política: mucho más que una interna abierta

Por Gabriel Puricelli

El discurso de la Presidenta Cristina Fernández en el último aniversario de la Independencia incluyó un llamado a discutir la reforma política que no es nuevo: es una de aquellas cuestiones de la agenda democrática que están pendientes y de la que todos dicen querer discutir. Sin embargo, en esta cuestión sólo se avanza espasmódicamente. Una aproximación poco productiva a las palabras de la Jefa de Estado sería tratar de determinar ex ante cuán dispuesto está su gobierno a promover un debate conducente a una reforma efectiva. Una que tome más al pie de la letra lo dicho en Tucumán preferirá darse de inmediato a la tarea de identificar los temas que ese debate debería resolver, apropiándose de la convocatoria sin condiciones ni peros.

Hay un día cada dos años en que la disfuncionalidad ridícula de ciertos aspectos de nuestro sistema electoral le queda clara a todos los ciudadanos, aun a esa gran mayoría que es poco dable esperar se entusiasme con el debate de la reforma política: el día de las elecciones. Más precisamente cuando ingresan al cuarto oscuro y se encuentran con una cacofonía de boletas electorales que expresan más la proliferación de sellos legales que mal podríamos llamar partidos y la falta de regulación de las luchas internas de las agrupaciones políticas, que una expresión de genuino pluralismo ideológico. Se trata del único punto de partida obvio en la discusión de la reforma: simplificar la experiencia en el cuarto oscuro. La boleta única aparece como la salida preferida y no la contrapondremos aquí con el voto electrónico, porque esa es una opción tecnológica para la implementación del modo de votación y no un modo de votación en sí.

Lo que debería importar en este aspecto, no es sólo la forma de expresar el voto, sino –más relevante aún– garantizar que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar que todos podamos optar por cualquiera de los partidos y candidatos cuya oficialización la Justicia Electoral haya aceptado. Tal como son las cosas hoy, no sólo está siempre abierta la ventana a un desorden que confunde en el cuarto oscuro, sino que el Estado delega en los partidos la responsabilidad de poner las boletas en cada cuarto oscuro. Así se priva a centenares de miles de ciudadanos (más, cuanto más nos alejamos de la ciudad de Buenos Aires) de ejercer su derecho a optar, porque hay boletas que simplemente no están en el cuarto oscuro que le toca en desgracia. Hay aquí una obligación constitucional incumplida: remediar esto no puede ser sino el punto uno de cualquier debate honesto.

La presidenta eligió en Tucumán, sin ser exhaustiva en los temas que proponía discutir, referirse a las internas abiertas obligatorias y simultáneas vigentes en la provincia de Santa Fe e inspiradas en el sistema uruguayo (justamente el mismo 28 de junio en que los argentinos renovamos el parlamento, los orientales eligieron a los candidatos que van a competir en las próximas presidenciales, usando ese método). Por más de un motivo no debería ser ese tal vez el primer cambio a considerar. En primer lugar, porque ese cambio ya había sido hecho ley después de la crisis de 2001 y no sólo nunca se implementó, sino que (luego de suspenderse su aplicación), se derogó directamente en 2006, con el consenso unánime de los mismos actores que ahora deberían participar de la discusión que se propone. La derogación a nivel nacional del sistema que sí conservó Santa Fe indica una de dos cosas: o el sistema era directamente malo o bien la cultura política imperante (que, salvo que algo muy importante se nos haya pasado por alto, es la misma que imperaba en 2006) es incompatible con él. El politólogo Roberto Bavastro señaló acertadamente esta semana que la interna abierta es una ocasión idéntica a la de las elecciones generales para dirimir a golpes de dinero la cuestión de las candidaturas.

Y es precisamente la cuestión del dinero en la política la que se debería considerar de manera más urgente. Venimos de ser apabullados por la capacidad de algunos individuos indeciblemente adinerados de pavimentar de billetes su camino hacia el Congreso (la provincia de Buenos Aires y Salta mostraron los casos más clamorosos). En este terreno, debería ser puesta en cuestión la aplicación de las leyes que ponen límites tanto a la duración de las campañas, como al monto de dinero que se puede utilizar durante las mismas. Cualquiera que haya recorrido los accesos a Buenos Aires sabe que un candidato inició su campaña hace dos años, violando las pautas legales de duración, y hasta uno de sus socios dudó cínicamente de la legalidad de la rendición de sus gastos ostensiblemente violatorios de los límites formales establecidos. El rol de la Justicia Electoral y las penas por delitos electorales deberían tal vez tomar precedencia sobre el único tema evocado por la presidenta.

Sin poder extendernos aquí sobre todas la cuestiones que parecería de sentido común atacar en un debate franco sobre el elemento primigenio de las reglas electorales, hagamos sí una rápida enumeración de cuestiones a rectificar. La constitución prevé la existencia de un Senado para igualar formalmente a las provincias que dan origen a la federación argentina. Es por ello que distingue entre los representantes "de las provincias" que se sientan en la cámara alta y los "del pueblo de la Nación" que lo hacen como diputados. Sin embargo, las provincias Están sobrerrepresentadas en la cámara baja, en detrimento del pluralismo ideológico del parlamento. Al PJ de La Rioja o a la UCR de Catamarca le bastan unas decenas de miles de votos para obtener diputaciones que le son negadas a partidos nacionales que obtienen diez veces más votos, pero en distritos grandes. Esto implica que algunas reformas pueden tener implicancias constitucionales, aunque también es posible que se puedan imaginar leyes electorales que no obliguen a tocar el texto de la carta magna y sí sean capaces de respetar su espíritu.

La proliferación de partidos que no son tales y la existencia de decenas de estructuras legales "de alquiler" debería ser también un tema prioritario. Se trata de una discusión que debería involucrar a una Justicia Electoral que, en proporciones parecidas, carece de normas para evitar este extendido fenómeno y aplica una laxitud que lo fomenta.

Este listado tentativo deja clara una cosa: no es una agenda que vaya a concitar la movilización popular. Se trata de una discusión que depende estrictamente del compromiso de líderes de los que se debe esperar la mínima iluminación de entender que ello no hace a esta discusión menos primordial.




jueves 9 de julio de 2009

El PROperonismo en su laberinto

"Miradas al Sur"
5 de julio de 2009
Oposición antikirchnerista: la batalla del calentamiento
por Gabriel Puricelli*

La historia de la guerra, sin ir más lejos, nuestra propia Guerra de la Independencia, contiene batallas que tienen en común el haber constituido derrotas para un bando poderoso, pero que difieren en cuanto al punto que ocupan en la trayectoria de los ejércitos que las sufrieron. Existió Cancha Rayada, que no hizo más que demorar el avance del ejército de San Martín hacia el Pacífico y la liberación de Chile y Perú. Y existieron Vilcapugio y Ayohuma, la seguidilla de caídas de los patriotas que sellaron el fin del Ejército del Norte, la recaptura del Alto Perú por los realistas y el retorno de Belgrano a Buenos Aires, con Dorrego apenas alcanzando a cubrir la retirada en Salta. Sin pretender -- de ninguna manera -- identificar a ganadores y perdedores de las elecciones de las elecciones del 28 de junio con realistas o patriotas, queda en manos de ambos bandos analizar qué tipo de derrota o de victoria les cupo y en función de eso, definir estrategias futuras.

Con memoria algo más corta, los resultados del domingo han sido comparados con los de las parlamentarias de 1987 y 1997, que sellaron los destinos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. La comparación no sólo es perezosa en cuanto a lo poco dispuesta que se muestra a bucear en la historia, sino que desconoce el hecho de que las fuerzas que se enfrentaron en esas dos elecciones eran dos partidos propiamente tales en 1987 y dos coaliciones razonablemente estables, en 1997. Es decir, después de esas dos elecciones era posible imaginar que dos años después, la siguiente batalla sería entre los mismos actores. Sería arriesgado decir que las elecciones presidenciales de 2011 van a ser sencillamente un replay de las que acaban de pasar, porque éstas se superponen con el estado de fluidez, de viscosidad del sistema político en la que no hemos dejado de vivir desde la implosión de 2001.

Predecir en ese contexto el comportamiento de las fuerzas antikirchneristas, que han conseguido resultados que el oficialismo vive como una derrota, es un ejercicio incierto, tanto como lo son las fronteras entre el oficialismo peronista y la parte de la oposición que se autocalifica con el mismo potente y polisémico adjetivo. Hay que preguntarse entonces qué líneas de fractura atraviesan todo el escenario político y cómo esas fallas pueden reconfigurar a las fuerzas opositoras.

Empecemos por lo que parece más sencillo. El más claro ganador, en términos relativos, ha sido el panradicalismo, no sólo porque Acuerdo Cívico y Social y similares han alcanzado un volumen de 30% de los votos que lo proyecta como fuerza viable para una segunda vuelta presidencial, sino porque ha sido la fuerza que más eficazmente ha traducido los votos ganados en bancas. Hablamos aquí de panradicalismo no porque ignoremos la relevante presencia del Partido Socialista en este esquema en algunos distritos, sino porque la cosecha de bancas ha ido sólo a radicales y ex: el socialismo sólo obtuvo bancas allí donde podría haberlas obtenido solo. La ostentosa caída de Elisa Carrió, sólo amortiguada por el hecho de que logró aterrizar con lo justo en una mullida banca, y el contundente 2 a 1 obtenido por Cobos y la UCR en Mendoza, parecen allanar parcialmente el camino hacia la candidatura presidencial del vicepresidente opositor a su propio gobierno. Pero lo que importa en verdad en este cuadrante de la oposición es que el recurso al antiperonismo y el embanderamiento con los reclamos de las patronales agropecuarias dieron muy buenos resultados y proveen un libreto con el cual seguir insistiendo los próximos dos años. Hay pocos incentivos para que esa coalición de los casi-iguales cambie de rumbo o se astille antes de 2011.

El cuadrante en que se sitúa el peronismo antikirchnerista y sus compañeros de ruta de la derecha resulta más difícil de adivinar en su evolución futura. Ha logrado sin dudas su objetivo principal que es sancionar la declinación definitiva del liderazgo de Néstor Kirchner dentro de la galaxia justicialista, haciéndole perder por puntos la pelea de la provincia de Buenos Aires, que él mismo quiso pintar como plebiscito, con el efecto de transformarla, post facto, en un nocaut. En el cortísimo plazo, los triunfos de Unión-PRO en Buenos Aires y del Frente Santa Fe Federal de Carlos Reutemann, fortalecen la cohesión de ese espacio opositor y se benefician ya con los primeros borocotazos desde las bancas menguantes del Frente para la Victoria. Pero en el mediano plazo, se trata de un espacio que, al no estar en su totalidad al otro lado de la falla que separa peronismo de antiperonismo, puede tanto beneficiarse como perjudicarse por su vecindad con el oficialismo. Aun si su número de bancas tiende a crecer inmediatamente después de las elecciones, también es muy vulnerable a potenciales retornos al redil. Por otra parte, el liderazgo del sector no está en absoluto dirimido. El PS de Hermes Binner estuvo a punto de empujar al pasto al ex-piloto y Mauricio Macri vio su 60% de 2007 encoger a la mitad y estuvo cerca de sufrir el sorpasso de Pino Solanas: esos son los dos candidatos que emergen “fortalecidos” de las elecciones parlamentarias. Lo modesto de sus desempeños ha hecho crecer las aspiraciones de Felipe Solá, que pasó en horas del destierro dispuesto por De Narváez a aparecer en continuado en los programas políticos de TV insistiendo que aspira a la Casa Rosada. Ninguno de los referentes de ese espacio ha quedado fuera del ring, pero es difícil encontrar a alguno entre ellos con mayor capacidad de ser consistentemente obedecido.

Último, pero no menos, aparece Francisco De Narváez. Constitucionalmente impedido de ser candidato a presidente, por haber nacido fuera del país, el diputado re-electo no participa de la cacofonía de los presidenciables, sino que tiene su mirada puesta en la Casa de Gobierno de La Plata. A primera vista, se podría pensar que tiene el terreno allanado. Sin embargo, sería arriesgado asegurar que ya tiene ganada la confianza de los duhaldistas de su coalición. El activismo de Solá de estos días podría ser tenido por indicación de que no. La percepción de que el favorito de De Narváez para la presidencia es Macri, eriza la piel de los genéticamente peronistas, entre quienes hay muchos que podrían no tardar en perdonar la adhesión de Daniel Scioli al kirchnerismo. El despliegue de poderío financiero de De Narváez no sólo ha suscitado comentarios cándidos de Macri, sino el recelo de caudillos territoriales que desconfían de los poderes omnímodos y prefieren estructuras de poder más colegiales. Scioli, quien deberá transitar unos meses de penitencia, está lejos de ser un dirigente que no tenga posibilidades de retorno. Anclado en una visión de centroderecha que lo acomuna con el universo de Unión-PRO, su trayectoria más prolongada en el PJ lo puede hacer más digerible para muchos peronistas que acompañaron hasta ahora a De Narváez. El hecho de que el PJ se apreste a ser la sede en que se diriman las internas del antikirchnerismo refuerza la posibilidad de mezclas impensables hasta el 27 de junio.

No nos hemos ocupado aquí de las perspectivas de la oposición de izquierda democrática, ni de las implicancias de un kirchnerismo dejado parcialmente a la intemperie por el PJ, pero la evolución de la realidad de estos sectores tendrá también impacto (como ya lo ha tenido en las chances menguantes de Mauricio Macri) en cómo se reacomodan las cosas en el antikirchnerismo peronista y de derecha.

* Licenciado en Sociología (UBA) y analista político


domingo 5 de julio de 2009

Esperando a Zelaya



¡Viva el pueblo hondureño! ¡Viva la democracia!



sábado 4 de julio de 2009

La OEA y Honduras: actuar para proteger


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El pueblo soberano
Por Gabriel Puricelli *

El golpe de Estado en Honduras se ha encontrado con una unanimidad en su repudio por parte de la comunidad hemisférica que hubiera sido impensable tan sólo meses atrás, cuando el gobierno de los EE.UU. estaba en manos de los neoconservadores. Podemos incluso recordar el golpe de 2002 en Venezuela, donde el apoyo a los golpistas no sólo provino de quienes mandaban en Washington, sino de uno de sus entonces socios favoritos, el español José María Aznar, embarcado en una ensoñación de reverdecimiento de los laureles coloniales que aún continúa persiguiéndolo en sus ociosos años alejado del gobierno.

El asalto cívico-militar a la presidencia en Tegucigalpa pone a prueba de manera del todo inesperada el ensayo de reconstrucción de las relaciones de los EE.UU. con sus vecinos del hemisferio, a tan sólo días de que (justamente en Honduras) todos encontraran un punto de acuerdo para lidiar con la cuestión de la suspensión del gobierno de Cuba de la OEA. Consistentemente con la nueva línea definida por Barack Obama para establecer condiciones de respeto a la igualdad formal entre los estados (no sólo en América sino en la complicada relación con el mundo árabe), el Departamento de Estado ha rechazado el golpe y respaldado la intervención de la OEA para lograr la reposición de Manuel Zelaya en el pleno ejercicio de sus funciones. Esa actitud ha descolocado a los parlamentarios hondureños que participaron (intentando darle una apariencia de legalidad) de la asonada, llevando a alguno de ellos a pedir a Washington que haga lo que se llegó a esperar como natural de la capital de la superpotencia: que avale al usurpador de la presidencia.

La OEA, una institución cuya vigencia estaba en tela de juicio para muchos de sus integrantes, se ha visto llamada a ser la sede de debates y la fuente de acciones mucho más decisivas que las que nadie le hubiera atribuido hace escasos meses. Llevar a cabo con éxito la tarea de restituir a Zelaya podría valerle una dosis de prestigio que puede ser preciosa para darle el lugar de relieve en el escenario hemisférico que los EE.UU. parecen querer asignarle, alejándola definitivamente de una imagen de reliquia de la Guerra Fría que ha hecho que muchos de sus miembros le resten prioridad. La prueba del ácido será, justamente, un hecho que en la lógica del mundo bipolar hubiera pasado por normal y que la OEA no hubiera siquiera admitido en su agenda, dejando la eventual condena en algún gobierno de la región que contara con algún gobierno progresista circunstancial. La unanimidad que se reitera en la condena a los golpistas hondureños, abarcando desde Uribe hasta Chávez, pasando por Calderón y Lula, es la misma que hubo para encarar el tema cubano y es la que da definitivamente da por tierra con las fronteras ideológicas, que sólo perviven en las plumas de nostálgicos de la división del mundo entre buenos y malos con cada vez menos lectores.

Una situación preocupante y desgraciada como la planteada en Honduras da lugar paradójicamente a la posibilidad de refundar las instituciones hemisféricas sobre bases distintas de aquellas que le dieron sustento original. Al mismo tiempo, plantea el riesgo enorme de que aun la unanimidad lograda no alcance para que los golpistas desistan. No hay brazo punitivo que pueda expulsar a Roberto Micheletti de la sede gubernamental si éste y las fuerzas armadas hondureñas deciden ignorar la situación de total aislamiento en la que se encuentran. Todo hace suponer, sin embargo, que el peso de la condena habrá de doblegar al golpe y los presidentes democráticos y el secretario general de la OEA están dispuestos a demostrar in situ que no se trata sólo de palabras, sino de que hay un principio fundante del sistema internacional, el de la soberanía de los estados al que los gobiernos de América están dispuestos a ponerle un límite. De triunfar la razón en Honduras, esa forma de soberanía que era tabú relativizar y que sólo caía ante la arbitrariedad imperial, se encontrará con un límite mucho más preciso e incuestionablemente legítimo: que los pueblos tienen el derecho de ejercer su soberanía en el interior de los estados y que hay instituciones multilaterales que pueden actuar en garantía de que así sea.

* Co-coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas






miércoles 1 de julio de 2009

La opinión publicada

La profecía de los objetivos propios

Por Gabriel Puricelli
Licenciado en Sociología (UBA) y analista político
en "Miradas al Sur", domingo 28 de junio de 2009


Cuando un medio de comunicación reitera el uso de una aserción en títulos, volantas y textos, cuando decide hacerla el centro de sucesivas tapas y lo hace bajo la forma de la profecía, no está haciendo otra cosa que poner en práctica aquello que se llama “línea editorial”. Se entiende por línea “editorial” aquello que, sin derrapar hacia el eufemismo, se denomina línea “política” en los demás actores de un sistema político democrático.

Hay una decidida operación de enmascaramiento cuando se usan distintos adjetivos para definir la línea (lo que es decir el “programa” o, por lo menos, la intención) de una empresa editora o audiovisual y la de un partido u otro tipo de asociación explícitamente política.

Es la misma operación que oculta tras la apariencia de profecía aquello que es, en realidad, un objetivo buscado. En cualquier caso, la admisión, a menudo hecha a regañadientes de que existe tal cosa como una “línea”, aun si se la embellece con la connotación a priori poco amenazante de “editorial”, significa que se ha aceptado el hecho inocultable de que no existe objetividad posible en el ejercicio del periodismo o de la industria de la edición o audiovisual.

La admisión de esa imposibilidad de verdad objetiva es la que funda en definitiva la política democrática, aquella en que se pautan unas reglas para competir para lograr que se tengan predominantemente en cuenta unos ciertos intereses.

La noción de objetividad valorativa (en el caso que nos ocupa o en las áreas del conocimiento) va de la mano con una idea de que existe también un bien común objetivo y determinable consensualmente. En las sociedades divididas que son propias del capitalismo, hay inevitablemente intereses encontrados que encuentran un modo de ser negociados en la política democrática y ésta no tiene en los partidos o en las organizaciones de clase, actores excluyentes. Las medios gráficos y audiovisuales participan (a veces con todas las de ganar) en la disputa por hacer aparecer como “bien común” aquello que es lo mejor sólo para algunos.





Escandalizados por la anatomía


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El mundo|Viernes, 12 de Junio de 2009

Es la política, stronzo
Por Gabriel Puricelli y Ernesto Semán

Los daños que el reinado de Silvio Berlusconi le ha producido a la política en Italia desde mediados de los ’90 son muchos y conocidos. Pero su última contribución al deterioro del espacio público ha sido novedosa y, si se quiere, involuntaria: la iniciativa de El País de Madrid de publicar fotos de su vida privada a días de los comicios parlamentarios europeos marcó el ingreso del diario español a la prensa amarilla por la puerta grande. Desde entonces, cualquier discusión sobre las políticas públicas quedó sepultada tras una (para peor, fallida) polarización moralista en la que el jefe del gobierno italiano es acusado, mayormente, de ejercer su libertad. Il Cavaliere no podría haberlo pensado mejor.

El suplemento especial “Anatomía de Berluscolandia” que El País publica en castellano, inglés e italiano, intenta caracterizar la escena en la casa privada de Berlusconi, aunque en la abundancia de su despliegue y de su prosa lo que denota es el ánimo de la cobertura. “Jardines infinitos, lagos artificiales, órganos sexuales al aire, juegos lésbicos, efectos especiales, pizza y helado gratis... Un geriátrico lleno de cuerpos imponentes. Las fotos censuradas en Italia por iniciativa de Silvio Berlusconi muestran la rutina desinhibida de la mansión sarda del jefe del gobierno, en la Costa Esmeralda de la isla de Cerdeña”, se desgañita el diario desde Madrid, con el horror y la fascinación del Bosco frente a su Jardín de las Delicias.

En una generosa serie de fotos se puede ver a los invitados junto a Berlusconi, un amplio arco que va desde modelos hasta el ex primer ministro checo, Mirek Topolanek. El cronista toma fuerza para describir los lujos paisajísticos de las sesenta hectáreas, pero está horrorizado por el pecado, “por las caras más inocentes y bonitas, aspirantes a modelos, actrices, vedettes, majorettes, presentadoras que han pasado por Villa Certosa”. El País, sobre todo, se agita ante el entartete Kunst de “los bungalós que el dueño pone a disposición de sus invitadas (siempre más chicas que hombres, proporción de 4 a 1)”.

Sacando los obvios perjuicios de una dieta a base de pizza y helado ilimitados, es difícil saber cuál es el problema del diario con todo lo demás, si no fuera por el tono escandalizado del diario frente a los juegos lésbicos, la inflexión clínica para hablar de “órganos sexuales”, la incomodidad frente al desarreglo generacional. Berlusconi confunde libertad con libertinaje, eso sí le queda claro al lector de lo que supo ser uno de los mejores diarios europeos, y que hoy tamborilea mal y tarde los mismos compases que el fanatismo religioso norteamericano perfeccionó hace una década contra Bill Clinton.

Al menos, la cruzada cultural de la derecha ha sido frontal y sincera, horrorizada por la decadencia moral con la que el secularismo erosiona al viejo orden. “¡Ah, no, pero lo nuestro es diferente!”, clama El País, bien adentro de su cobertura y en la circunspección de su página editorial. El problema con Berlusconi, dice el diario de Madrid, es su decisión de prohibir la difusión de las fotos, así como el uso de fondos públicos para trasladar invitados a su mansión. De más está decir que la censura de Berlusconi es deleznable y forma parte del apilado de poderes públicos y privados con el que ha consolidado una distopía corporativa asfixiante. Pero cualquier lector que no hubiera estado asfixiado por el tono de El País podría haber notado la distancia entre demandar la libertad para publicar las fotos y la decisión de publicarlas, y la distancia aun mayor entre publicarlas y hacer de ellas el centro de una cruzada moral. Si a El País en verdad le preocupa tanto que Berlusconi use aviones del Estado para trasladar a sus invitados (una muestra totalmente inexpresiva del desfalco que su gobierno corporativo ha infligido a Italia), qué diferencia hace que las invitadas sean hétero u homosexuales, o si el primer ministro checo pasea su desnudez o se disfraza de Oso Yogui.

El País no se hace esas preguntas. La libertad de prensa, la privacidad, el uso de bienes públicos para fines privados, la riqueza del debate público, la libertad para ejercer puertas adentro lo que a cada uno le plazca, la competencia entre los bienes públicos en cuestión quedan obliterados en el “escándalo”. Esclarecida la legalidad de su acto, el diario no tiene tiempo para pensar sobre el sentido del mismo. No duda, y se jacta de eso. El País atosiga el espacio público europeo con un tono alarmado, se complace con cómo Berlusconi pierde unos pocos puntos en unas elecciones que la oposición no logra ganar ni con la ayuda no buscada de Torquemada, menciona hasta el hartazgo la palabra “escándalo” y calma las conciencias de las almas puras sazonando la crónica aquí y allá con las referencias al uso indebido de fondos públicos.

Entre las muchas víctimas del escándalo de El País, la inteligibilidad de la vida política italiana es una de las primeras sacrificadas en el altar de la libre opción por el amarillismo despolitizante. La excitación con el puticlub sardo presenta como siniestro lo que, para muchos, aparece como el lado amable del primer ministro. La polarización moral deja poco espacio para discutir las políticas públicas con las que Italia entra a una crisis económica continental. Berlusconi acaba de decir que no puede “aceptar que cuando circulamos en nuestras ciudades parece que estuviéramos, y me ha sucedido en Milán, en una ciudad africana y no en una europea”, pero, ¿cuánto puede importar frente a la barbarie de unos órganos sexuales al aire?


lunes 15 de junio de 2009

Se fueron todos, vino el dinero



(En "Miradas al Sur" del domingo 7 de junio de 2009)
por Gabriel Puricelli

El día posterior a la fecha límite para inscribir coaliciones electorales, “El Argentino” tituló: “Dieciséis partidos apoyan” a uno de los candidatos a diputado para el próximo 28 de junio. Si hubo o no una intención editorial en la elección de ese encabezado para la principal nota de tapa, no interesa aquí tanto como el hecho de que ese título decía al mismo tiempo dos cosas: que los apoyos del candidato eran muchos (lo que en un sistema donde gana el que tiene más votos es bueno) y que la base de apoyo del candidato no era una organización, sino muchas (lo que en un ámbito en el que se trata de tomar decisiones y definir prioridades puede ser muy malo).

La proliferación de agrupaciones políticas en la Argentina de hoy es un fenómeno que está completamente disociado de las aspiraciones de nuestra ciudadanía a ver expresada la pluralidad de visiones del mundo que hay en su seno. Es una situación que deriva, entre otras, de dos causas: el estallido de los partidos en el torbellino del “que se vayan todos”, en 2001-2002, y la ausencia absoluta de la justicia electoral, a la hora de determinar las caducidades de las personerías de los partidos a los que no votan ni los propios afiliados o de sancionar con fuerza los cada vez más numerosos y flagrantes delitos electorales. En un país en el que la coherencia programática de los partidos nunca fue la norma (aunque hayamos tenido gobiernos sorprendentemente coherentes en sus programas), se mantenía al menos, hasta el 2001, la pauta mínima de las elecciones internas para elegir candidatos, eventualmente hasta para aprobar una plataforma. Después de la eyección de De la Rua, sólo el PS y los grupúsculos autodenominados de izquierda mantuvieron su rutina de funcionamiento. Se podría decir que el radicalismo también, aunque, bien miradas, las disidencias de Elisa Carrió, Margarita Stolbizer y Julio Cobos, han sido atajos para eludir los estatutos y encaramarse en el liderazgo de un partido que se propusieron desarmar y rearmar a la medida de sus aspiraciones. Es decir, la UCR legal mantuvo su institucionalidad, pero la UCR real (hoy Acuerdo Cívico y Social) estalló y empezó a reconfigurarse sólo cuando se rindió a los liderazgos personalistas y antiinstitucionales, que rinden cuentas sólo ante el tribunal poco exigente del periodismo.

Todo este proceso se da, paradójicamente, al mismo tiempo que el reclamo de “mayor calidad institucional” se transforma en un latiguillo que aparece las más de las veces en boca de líderes que no someten sus caprichos al debate ni a la consideración de más personas que las que caben en un living.

Las carreras políticas que se dan en este contexto anómico, no se parecen en nada al cursus honorum que aún pervive en el imaginario popular: el militante estudiantil o barrial que asciende a congresal distrital, luego nacional y de allí es catapultado al parnaso legislativo y de allí a “la gestión”. Ese modelo de avance lineal, hace rato fue reemplazado por trayectorias zigzagueantes, por actos de desaparición y reapariciones súbitas. El corredor de fondo ha sido reemplazado por el paracaidista o por el ilusionista. El prestigio se construye “fuera” de la política: en “lo social” (acepción amplísima que va desde los movimientos hasta los neopunteros, con una infinita gama de híbridos en medio), en la academia (especialmente extranjera) o en el mundo del espectáculo.

Este estado de cosas (que pretende describir sólo una región de la realidad y no su totalidad) hace que caiga dramáticamente la inversión de tiempo que hay que hacer en la actividad política (tiempo que es de formación, de consolidación de una visión del mundo, de entrenamiento en haceres crecientemente complejos) y que crezca exponencialmente el interés que rinde la inversión en dinero en la actividad. Nos asomamos a una elección en la que al menos dos de los candidatos más nombrados en los dos distritos más grandes, encabezan sus respectivas listas porque tienen el poder del (su) dinero detrás. Si bien esas candidaturas se inscriben en una tendencia que las precede, expresan sin dudas un salto cualitativo de aquella ante el que convendría pararse con mirada crítica y actitud de resistencia.


viernes 5 de junio de 2009

Ahora vamos a ver si volvemos, chico

Página/12

Pase de pantalla
por Gabriel Puricelli*



Corría 1993, recién terminada la Guerra Fría y Mark Falcoff, uno de los más influyentes pensadores del Partido Republicano en asuntos de América Latina, asentía ante la insinuación de que la política de los EE.UU. contra Cuba, desaparecida la URSS, sólo podía ser explicada haciendo una excepción “freudiana” al enfoque realista que estaba en la base de la política exterior norteamericana. “No podemos tolerar un gobierno a menos de 100 kilómetros de nuestras costas dedicado a denostar nuestro sistema de la mañana a la noche,” ensayaba como débil explicación para la saña y la inversión de recursos dedicados a un vecino insular e insignificante en términos del equilibrio de poder mundial o hemisférico. Tuvieron que transcurrir tres lustros, la mitad de ellos dedicados al experimento clamorosamente fallido de la política exterior neocon, con sus ribetes de derecha revolucionaria, de exportación de la “democracia liberal” llave en mano, para que la solitaria superpotencia considerara la validez de retornar a las instituciones internacionales y regionales, tratando de perseguir sus objetivos con una dosis mayor de diálogo y blandiendo el garrote de manera mucho menos ostentosa.

En lo que considerara por décadas su patio trasero, los EE.UU. se encontraron, al tratar de volver a poner en marcha una conversación abruptamente interrumpida después de la invasión a Irak, con una colección de gobiernos que habían abandonado, con diversos grados de moderación o radicalidad, el Consenso de Washington, y con la emergencia decidida de un nuevo poder regional que estaba en el centro de una variedad de dispositivos como el MERCOSUR, la UNASUR y el Grupo de Río y que daba voz a una región dispuesta a reclamar igualdad formal en el trato con una superpotencia que la había abandonado para ir a empantanarse a la Mesopotamia asiática.

Ese es el contexto en que el gobierno de Barack Obama se reencuentra con unos vecinos hemisféricos más que dispuestos a poner pautas para el diálogo. La larga negociación que llevó a la Asamblea General de la OEA a dejar sin efecto la inicua suspensión del gobierno de Cuba de su seno, duró tanto como tardaron los EE.UU. en entender que la renovación de sus relaciones con América Latina no es un “como decíamos ayer” en el que la diplomacia de Hillary Rodham retoma donde dejó el gobierno de Bill Clinton. Por el contrario, América Latina se aplicó en el último semestre a hacer de Cuba un leading case del tipo de vínculo que sus gobiernos (desde la derecha de チlvaro Uribe hasta su némesis Hugo Chávez) pretenden. Desde la incorporación de Cuba al Grupo de Río, que lo transformó hace meses en algo demasiado parecido a una OELAC (latinoamericanos y caribeños prescindiendo de los EE.UU.), hasta el lugar que ocupó el tema de la isla (eclipsando la agenda formal) en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, quedó claro que se espera que la agenda hemisférica tenga la variedad de un genuino multilateralismo y no sea el resultado de un diktat imperial. La resolución de San Pedro Sula es un “pase de pantalla” en el juego hemisférico y es uno de los trabajosos últimos pasos que los EE.UU. deben dar para terminar de salir de la Guerra Fría.

* Co-coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas


miércoles 27 de mayo de 2009

Paramos con la CTA



















martes 19 de mayo de 2009

¿Plebiscito? Andaaaaaá...



Nos preguntó Crítica de la Argentina (y Andrés Fidanza editó en mérito a la brevedad en el número del lunes 18 de mayo de 2009) y contestamos...

1) ¿La elección de junio implica un plebiscito nacional? ¿Hay que entenderla de esa manera?

2) ¿Cómo habrá que leer los resultados? ¿Ver sólo los de los disritos más grandes, provincia Bs As, Capital, Sante Fe y Córdoba, el porcentaje general; o el número de diputados; etc? También se podría leer cuál de los presidenciables queda mejor parado, ¿no?

3) Último. Dos escenarios hipotéticos: si gana el kirchnerismo, ¿qué pasa?; ¿implicaría una recuperación definitiva, de cara a 2011? El otro, si pierde, ¿cómo serán los próximos dos años?, ¿peligra la gobernabilidad?


1) No implica un plebiscito. El consenso del que goza actualmente el kirchnerismo y la fragmentación de un sistema político implotado en 2001 y todavía en flujo no permiten pensar seriamente en una configuración de los resultados que los haga comparables a un plebiscito. En primer lugar, un plebiscito nacional no se gana con el 35% de los votos en la provincia de Buenos Aires, que es el objetivo que se han fijado, por ejemplo, Néstor Kirchner y el panradicalismo. Segundo, en un plebiscito hay sólo dos opciones, mientras que en esta elección parlamentaria las hay múltiples. Ni siquiera el recuento va a mostrar una nitidez de alineamientos que lo haga parecerse: de hecho el 28 de junio habrá 24 elecciones distintas, una por distrito, y esa noche un desafío a la imaginación de analistas y periodistas que se ocupen de la cobertura será intentar sumar en un número escueto de columnas los resultados de esas 24 elecciones.

2) Se va a tratar de una Torre de Babel pocas veces vista. ¿Quién podría considerar coherente poner el PJ de Córdoba en la misma columna que el PJ de Buenos Aires? ¿O el Frente Progresista de Santa Fe en la misma columna que el PS de Río Negro? Aunque lleven el mismo nombre, los justicialismos distritales (a diferencia de 2007) han definido sus listas con nula influencia del presidente formal del PJ nacional y sólo un adivinador podría decir honestamente hoy cómo van a estar alineados los diputados que logren hacer elegir, el 10 de diciembre, cuando les toque asumir. El semestre que va de la elección a la conformación del Congreso 2009-2011 va a ser uno de los semestres políticamente más largos que hayamos vivido.

3) En el justicialismo ya se ha abierto la carrera sucesoria y aún un resultado que el kirchnerismo fuera capaz de presentar convincentemente como una victoria deja a los dos presidentes que prohijó fuera de la misma. Lo que cambia es el grado de incidencia que tendrán en elegir, de un menú de precandidatos exclusivamente de centroderecha, al sucesor que encarne el nuevo cambio de piel de la galaxia que engloba desde el FJPV hasta el "post"-duhaldismo. Si los resultados son vistos como una derrota, perderán ante todo el control del PJ, aunque creo que el efecto sobre la gobernabilidad no será nocivo: todos los justicialistas saben que a esta altura de la historia el valor remanente del PJ como "marca" es que ha sido el único partido capaz de completar los períodos constitucionales que le tocó encabezar. Cambiarán seguramente sí los contenidos de las políticas públicas una vez que la reconversión centroderechista del PJ se haga irreversible.


jueves 14 de mayo de 2009

¿Paraestatales macristas?: ataque contra la madre de una Diputada de la Ciudad

Se trata de la madre de la diputada porteña, Liliana Parada.

Ayer miércoles 13 de mayo, a las 4 de la tarde, como todos los martes a esa misma hora, la madre de la diputada porteña, Liliana Parada, salía de su casa en el barrio de Boedo. Un hombre de mediana edad la increpó en la entrada de su edificio y sin intento de robo ni mediar palabra la arrojó al suelo y le propinó una feroz golpiza, con golpes y patadas en la espalda.

Días atrás, otro hombre desconocido había fotografiado el frente del edificio en el momento que ella se retiraba del mismo. Esta mujer, mayor de 70 años, hoy está fuera de peligro, pero dolorida psíquica y físicamente.

Los últimos hechos relatados que a simple vista parecen inexplicables adquieren sentido si se tiene en cuenta que la candidato a Diputada de la Nación por Proyecto Sur ha sido quien ha denunciado desde su banca y judicialmente el accionar irregular de las fuerzas represivas y para-estatales que actúan en la Ciudad de Buenos Aires.

Por tal motivo y en solidaridad con la familia de la Diputada Parada, este Jueves 14 a las 15hs. en el Salón Perón se llevará a cabo una Conferencia de Prensa en la Legislatura de la Ciudad. Estarán presentes organismos de Derechos Humanos, organizaciones sociales y políticas para solicitar con urgencia la inmediata investigación de este hecho y el esclarecimiento de los responsables materiales e ideológicos de estos ataques.





miércoles 13 de mayo de 2009

Artemio, déjeme patentar esta: ladriprogrenepotismo

Nada de nazi-nipo-falanjo...ismo. Se consolida el ladri-progre-nepotismo con el hombre más elogiado de Avenida Triunvirato... No le pudo hacer un lugar ni a la tropa de la hermana, porque no cumplían el requisito de consanguinidad.



domingo 10 de mayo de 2009

Redoblar el poder de fuego de la policía o permiso para matar

por Viviana Staiani (desde La Plata)

Cuando se hizo público el asesinato de Gastón Duffau en manos de la bonaerense, me vinieron a la mente algunas conversaciones que hemos tenido con los compañeros desde que el Ministro de Seguridad apareció con ese permiso inesperado, que causó malestar privado pero no reacciones públicas y ya está empezando a mostrar sus consecuencias, que fueron siempre obvias.

Si los derechos juegan un rol protagónico en el discurso político y este rol se entiende como un intento que el que anuncia o predica hace por formar parte de la estructura general de la sociedad, entonces digo que esta declaración es un juicio de valor, para ser instalado en el discurso político.

Es una valoración arbitraria sobre lo que está bien a partir de ahora, que yo lo digo. Dice Stornelli "hay que redoblar el poder de fuego de la policía." Y sobre lo que está mal, o lo que ya fue, lo que ya no sirve, que es limitar a la policía en su accionar criminal cotidiano, sanear las filas de delincuentes comunes y otras cosas que se han intentado sin grandes resultados hasta hoy.

Su frase entra a la escena de los hechos para ser reconocida como parte de la realidad.

Basándose en este discurso que impone, empieza a tener razón y a reconocer la existencia de una realidad universal y aceptada por todos: "la policía nos puede matar".

"La policía debe redoblar su poder de fuego", lo dijo el ministro.

Una vez reconocido como un derecho que la policía tiene o vuelve a tener, incluso redoblado, derivará la necesidad de aceptarlo y por ende observarlo.

Impone un discurso, que se pretende universal (venia de ganar) y esto lo habilita para tener una discusión que se pretende objetiva sobre un tema que el mismo levantó, basado en su ideología, la cual instrumenta como una regla.

Identifica un derecho y luego queda describir las implicancias que este reconocimiento acarrea y lo introduce en el proyecto general de la sociedad.

¿Es que lo tomará la gente?

¿Y si es verdad lo que dicen sobre los jueces? ¿Lo tomarán lo jueces? ¿Y volverá a la gente legitimado esta vez por el sistema en pleno funcionamiento?

Todo indica que sí.

Es un vaticinio con el que habrá que discutir en el día a día, en el escenario social, en el político, en el ejercicio de la profesión y, remontando lo regresivo del discurso expresado, esta vez desde la legitimidad del gobierno elegido.

Pasó con Rückauf, y la mano dura, que derivó en las reformas procesales y las consecuencias se ven hoy y se tornan irremontables.

El discurso político emitido desde el ejercicio del poder modifica los escenarios sociales y habilita discusiones y peleas que desde ese momento pasan a formar parte de la realidad y afectan la vida de todos.

Los exabruptos verbales de los gobernantes son regresivos en el proceso de acumulación de capital social y en materia de derechos humanos y en nuestro país, históricamente se pagan con la vida y la libertad del las personas y a la larga de los pueblos.

No terminamos nunca, siempre para atrás con este tema.

martes 5 de mayo de 2009

Sacaaaaaá... a Ibarra de la política

No hay palabras para la mezcla de cinismo, audacia, ausencia de superyó, inseguridad congénita, mendacidad política que revela (y sorprende aun a los que creíamos haber visto -y de cerca- todo de él) el padre del ladriprogresismo.

Sólo un retiro definitivo, temprano (a lo Coria), puede hacer olvidar este bochorno. En la medida que este zombie siga en la arena pública, su mancha venenosa seguirá persiguiendo a todos los que hacemos política en el andarivel izquierdo de la calle.

Una de las tareas posibles de este 2009: purgar a la política de este recuerdo feo. Ni un voto de lástima por esto. Será justicia.

"Sacaaaaaá..."

NB: aparentemente el Grupo Clarín le exigió a YouTube que saque el video de su sitio. Si no lo podés ver aquí, se puede ver aún en http://www.montevideo.com.uy/notvideosflash_82050_1.htm

video



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viernes 24 de abril de 2009

A propósito de Lula (otra vez) en Argentina

Crítica Digital

OPINIÓN
Un largo camino ascendente

Gabriel Puricelli (Co-coordinador del Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas)

La relación entre la Argentina y Brasil ha mostrado una mejoría y un estrechamiento crecientes desde que ambos países recuperaron la democracia, hace un cuarto de siglo. Ese derrotero positivo no era el único camino posible. Por el contrario, fueron los gobiernos democráticos los que optaron por abandonar el camino que conducía a ambos países a ser el espejo sudamericano del enfrentamiento entre la India y Pakistán y por dedicarse pacientemente a desarrollar medidas de construcción de confianza (con la creación de un régimen de transparencia en materia de energía nuclear que es un ejemplo de no proliferación exitosa), que posibilitaron luego la creación del Mercosur junto a Uruguay y Paraguay.

El impulso inicial de Raúl Alfonsín y José Sarney se prolonga hoy en la construcción de la Unasur y no se perdió nunca del todo: por más que Carlos Menem buscaba relaciones carnales fuera de la región, bajo su presidencia se firmó el Tratado de Asunción, y por más que los industriales de San Pablo miraran con apetito mercados de ultramar, Fernando Henrique Cardoso no descuidó el vínculo con Buenos Aires. La llegada de Lula al poder, un convencido de la unión sudamericana más allá de la retórica, hizo definitivamente más empinada una pendiente que ya era positiva.

La crisis global, bien mirada, puede ser la oportunidad para que esa voz diga lo que fue indecible bajo el imperio del neoliberalismo y señale una salida de desarrollo con justicia social.


miércoles 22 de abril de 2009

Dijimos aproximadamente el domingo 19 de abril en Miradas al Sur...