martes, 19 de mayo de 2009

¿Plebiscito? Andaaaaaá...



Nos preguntó Crítica de la Argentina (y Andrés Fidanza editó en mérito a la brevedad en el número del lunes 18 de mayo de 2009) y contestamos...

1) ¿La elección de junio implica un plebiscito nacional? ¿Hay que entenderla de esa manera?

2) ¿Cómo habrá que leer los resultados? ¿Ver sólo los de los disritos más grandes, provincia Bs As, Capital, Sante Fe y Córdoba, el porcentaje general; o el número de diputados; etc? También se podría leer cuál de los presidenciables queda mejor parado, ¿no?

3) Último. Dos escenarios hipotéticos: si gana el kirchnerismo, ¿qué pasa?; ¿implicaría una recuperación definitiva, de cara a 2011? El otro, si pierde, ¿cómo serán los próximos dos años?, ¿peligra la gobernabilidad?


1) No implica un plebiscito. El consenso del que goza actualmente el kirchnerismo y la fragmentación de un sistema político implotado en 2001 y todavía en flujo no permiten pensar seriamente en una configuración de los resultados que los haga comparables a un plebiscito. En primer lugar, un plebiscito nacional no se gana con el 35% de los votos en la provincia de Buenos Aires, que es el objetivo que se han fijado, por ejemplo, Néstor Kirchner y el panradicalismo. Segundo, en un plebiscito hay sólo dos opciones, mientras que en esta elección parlamentaria las hay múltiples. Ni siquiera el recuento va a mostrar una nitidez de alineamientos que lo haga parecerse: de hecho el 28 de junio habrá 24 elecciones distintas, una por distrito, y esa noche un desafío a la imaginación de analistas y periodistas que se ocupen de la cobertura será intentar sumar en un número escueto de columnas los resultados de esas 24 elecciones.

2) Se va a tratar de una Torre de Babel pocas veces vista. ¿Quién podría considerar coherente poner el PJ de Córdoba en la misma columna que el PJ de Buenos Aires? ¿O el Frente Progresista de Santa Fe en la misma columna que el PS de Río Negro? Aunque lleven el mismo nombre, los justicialismos distritales (a diferencia de 2007) han definido sus listas con nula influencia del presidente formal del PJ nacional y sólo un adivinador podría decir honestamente hoy cómo van a estar alineados los diputados que logren hacer elegir, el 10 de diciembre, cuando les toque asumir. El semestre que va de la elección a la conformación del Congreso 2009-2011 va a ser uno de los semestres políticamente más largos que hayamos vivido.

3) En el justicialismo ya se ha abierto la carrera sucesoria y aún un resultado que el kirchnerismo fuera capaz de presentar convincentemente como una victoria deja a los dos presidentes que prohijó fuera de la misma. Lo que cambia es el grado de incidencia que tendrán en elegir, de un menú de precandidatos exclusivamente de centroderecha, al sucesor que encarne el nuevo cambio de piel de la galaxia que engloba desde el FJPV hasta el "post"-duhaldismo. Si los resultados son vistos como una derrota, perderán ante todo el control del PJ, aunque creo que el efecto sobre la gobernabilidad no será nocivo: todos los justicialistas saben que a esta altura de la historia el valor remanente del PJ como "marca" es que ha sido el único partido capaz de completar los períodos constitucionales que le tocó encabezar. Cambiarán seguramente sí los contenidos de las políticas públicas una vez que la reconversión centroderechista del PJ se haga irreversible.


3 comentarios:

Sol dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...

Claudio Iglesias ha escrito a las 18:12 del 19 de mayo

Muy bueno Puri. Ahora, que divertida va a ponerse la "guerra de maniobras" entre el "peronismo federal" (Uribarri, Busti et al), Reutemann y Scioli para heredar y, al mismo tiempo, despegarse del experimento político actual. Por cierto que el grado de despegue va a ser distinto en cada uno de esos actores, de manera tal que Daniel Scioli, por su estrategia de apuntalar la "sciolidependencia" del gobierno, va a terminar siendo, por default, la opción de "centro izquierda" de las variantes comentadas. Si no fuera bizarro, sería casi risueño.

cosasdehombres dijo...

Interesante como en Capital la guerra Kirchner - Macri - Carrió, está logrando que las tres fuerzas caigan!!
El héroe de esto es Pino Solanas, que primero arrastró al kirchnerismo al quinto lugar; ahora luego de hundir a Ibarrita (que en realidad se hunde solo cada vez que abre la boca) está trepando del tercer lugar cómodo a restarle votos a Prat Gay. La Michetti está inamovible y con tendencia a la baja.
La polarización de provincia no sirve acá, si sigue la tendencia Pino Solanas llega al 20%, Prat-Gay cae en consecuencia a un 18% y Michetti al 30%.
Lindo resultado, Pino segundo a tiro de cañón del macrismo, y en la próxima elección que es por jefe de gobierno ganaría el cargo.
Hay que fomentar el voto útil, votar a un candidato progre no sirve ni suma, chau Zamora, Roy Cortina, Ibarra, Heller y la Izquierda Unida (unida al campo); solamente Pino Solanas es el que quiebra la hegemonía liberal en capital.
Mi votito va para Proyecto Sur. El 28, Mejor Pino.