miércoles, 6 de febrero de 2008

Se va, se va y nunca volverá

Democracia y demócratas, en mejor forma
Por Gabriel Puricelli *

Los resultados del Super Tuesday no trajeron novedades concluyentes a los procesos de selección de candidatos en ninguno de los dos principales partidos estadounidenses. A falta de definición temprana (o súbita, como la querían los medios masivos), se perfiló sí, definitivamente, la dialéctica entre demócratas y republicanos de cara a la elección presidencial de noviembre, que se empieza a desplegar con independencia de quiénes vayan a ser los candidatos.

El partido de Thomas Jefferson y JFK confirmó la capacidad de movilización que empezó demostrando en Iowa, donde arrancó triplicando la asistencia a las asambleas ciudadanas (caucus), poniendo en marcha una dinámica en principio virtuosa que puede hacer crecer la asistencia a las urnas en las elecciones generales.

Por el lado republicano (cuesta pensar que es el partido de Lincoln y Eisenhower), así como parece que sus rivales se aprestan a arrasar con la apatía, un aliado clave de George W. Bush en los dos comicios anteriores, su electorado no sólo aparece muy dividido, sino que quien se perfila como líder de la carrera hacia la nominación es visto como un candidato de otro partido por la derecha fundamentalista, que ha sido un potente motor de movilización en los años del mariscal de Irak. Complica aún más las cosas el hecho de que sus primarias se siguen disputando entre una multitud de tres, lo que impide que se salde con nitidez ya sea en favor de un conservador laico como John McCain ya sea en favor del ultraconservadorismo que representan, en su variante sobreactuada, Mitt Romney y en su variante true believer, el pastor Mike Huckabee. Es decir que mientras los demócratas se dedican a un sencillo juego con dos arcos, los republicanos no pueden decidir aún dónde es que se hacen los goles. Si a ello se suma su condición de extraño oficialismo, que no puede siquiera pronunciar el nombre del correligionario que está en la Casa Blanca, la cuesta hacia el martes decisivo de noviembre se hace bien empinada.

Hillary Clinton y Barack Obama (por ahora, en ese orden) le están proponiendo a propios y ajenos la competencia más excitante desde aquel duelo de 1960 entre John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, que Papá Joe decidió en favor de su hijo con ayuda de los goodfellas de Chicago. Pero si aquel duelo definió en buena medida que la ampliación de los derechos civiles iba a tener la impronta audaz de Bobby Kennedy y no la marca ¿dubitativa? del sureño de Texas, es difícil imaginar qué consecuencias concretas pueda tener para una hipotética futura administración demócrata el triunfo de ella o de él, en esta ocasión. La meticulosidad de Hillary en la explicitación de cada una de las políticas públicas que se propone aplicar y la invocación a la esperanza y la superación del partidismo de Obama, dejan poco espacio a un relato superador de la experiencia neoconservadora que ha desfigurado a los Estados Unidos del New Deal de Roosevelt o de la Great Society de Johnson. Dennis Kucinich, que nunca pudo montar un desafío serio, y John Edwards que planteó la campaña con aspiraciones serias más a la izquierda desde el icónico 1968, ya no están para proponer ese relato. Los dos en carrera necesitarían recuperarlo para seducir a los demócratas blancos de clase trabajadora que eran su base, aunque también pueden sucumbir a la trituradora mediática que milita para transformar este proceso democrático en un concurso de "elegibilidad".

Con un final abierto por delante, no está de más decir que frente a los agoreros del fin de la democracia como instancia de participación en los países avanzados, estamos viendo en dos países del G-7 procesos de movilización que deberían despertar nuestra atención: los millones de italianos que dieron nacimiento al Partido Democrático de Walter Veltroni y los millones de demócratas estadounidenses que no pueden esperar a desalojar a Bush son otras tantas desmentidas al escepticismo y la apatía.

* Co-coordinador, Programa de Política Internacional, Laboratorio de Políticas Públicas

Una versión respetuosamente editada de este texto fue publicada por Página/12 del 7 de febrero de 2008.

8 comentarios:

Franco dijo...

Puri, gran comentario. Lo celebro. Lo del "relato" es un homenaje o una cargada a CK?

Estudiante crónica dijo...

Fue LBJ el que implemento las reformas de derechos civiles en 1964. Fue LBJ el que nombro a Thurgood Marshall en la corte suprema. No me parece muy "dubitativo".

Gabriel Puricelli dijo...

Buena defensa de LBJ: por algo puse el adjetivo entre signos de interrogación. La pregunta (tricky, como lo son todos los ejercicios contrafácticos) es si LBJ hubiera actuado así sin Bobby como Attorney General antes...

Martín dijo...

Gabriel, Hillary, sacando a mi favorito Edwards, tiene un programa bastante echado a la izquierda, congelamiento de cuotas hipotecarias, seguro de salud obligatorio, retiro de Irak, no tiene la trayectoria de Edwards, es cierto, y con tanta importancia que sus contribuciones vienen de muchos de los special interests, lo cierto es que tanta meticulosidad la obliga a cierta fidelidad a su programa en el ejercicio del gobierno...

Patricio dijo...

Buen comentario. Pero dudo que la primaria republicana esté tan abierta como menciona el artículo: bastante dificil que McCain vaya a perder (casualidad: recien el NY Times anuncia que Romney aparentemente se retira de la contienda). Por otra parte, creo que los demócratas sí están marcando fuertes diferencias con el programa neoconservador.

Laura Robles Castro dijo...

hola!
me recuerdas? johanesburgo, portoalegre???
que bueno haberte encontrado!!

sol dijo...

además de ser un muy buen análisis es re divertido para leer. hoy estuve hablando con un amigo y los dos coincidimos en que el discurso de obama es súper populista: hope, hope, hope... qué es la "hope"?. el de clinton, como vos decís, es mucho más "consistente". lo que no pudimos decidir era cuál es más "politico", porque a la vez obama es más marketinero, pero creo que esa pregunta no es importante.

Franco dijo...

Hola Gabriel:
en líneas generales concuerdo con el artículo, aunque "l'accostamento" o alusión a la 'amplia participación' popular de la 'gente' al PD de Veltroni que se menciona al final, además de forzada, me parece incorrecta. Creo que él 'fenómeno Obama' y el análisis sobre la naturaleza y función del PD en la actual coyuntura italiana, más allá de que 3 millones de personas hayan ido a votar por Veltroni (hace un par de años fueron 4 millones a votar por Prodi y L'Unione y de eso no ha quedado nada), constituyen dos procesos y perspectivas políticas difícilmente asimilables entre sí.
El proceso que ha llevado a la constitución del PD en Italia no puede analizarse sin tener en cuenta el largo proceso de "mutazione genetica" de los cuadros dirigentes del ex PCI, que inicia a finales de los 80', cuando deciden optar por ser sólo clase dirigente de Italia en sustitiución de la ex DC y PSI y por tanto, abjurando del 'pasado'y de su praxis precedente (no hay nada peor que los renegados en política)optan por forjar sólo una perspectiva de poder. Este "excursus" llega hoy a su triste conclusión en la constitucion de un gran contenedor, ascéptico, amorfo y sin fuertes referencias histórico-culturales (no casualmente ni siquiera aparece en su Estatuto mención alguna a la 'Resistenza', al laicismo y antifascismo), colocándose incluso más al 'centro' que el ex PSI de Craxi.
No sé si simpatizás con este proyecto o lo percibís con interés, en mi opinión, es sólo un ejemplo más del transformismo y de la pereza ideológica que hace tiempo se ha apoderado de la izquierda (o sei queremos 'progresismo' en Italia). Creo que más inetresante es seguir el proceso de recomposición y debate que se está dando en la izquierda Sinistra-Arcobaleno, que puede quedar, esperemos, como tercer fuerza. El tema es largo y en verdad atañe a la degradación de la política y al empobrecimiento y pérdida de autonomía política y cultural de gran parte de la izquierda italiana, especialmente de lo que en algún momento fue uno de los más importantes y representativos partidos de la izquierda en Occidente. Prometo ampliar mis consideraciones sobre e PD y la izquierda italiana y me parece que me extendí sobre un tema que en verdad atañe a un artículo tuyo precedente (veo ahora que es más oportuno que lo haga en la página de la nota referida precisamente al PD, así que aquí me paro).
Una propuesta: cuando regrese a Bs As en unos meses me gustaría que pudiésemos organizar algún CIrcolo de Sinistra/Arcobaleno allí (siempre que no sigas apostando a los ex DS).
Un 'abbraccio dall'Oriente' y felicitaciones por el Blog.´